En Biobío vamos a priorizar áreas silvestres protegidas, organización Reforestemos enfocada en rescatar zonas afectadas incendios forestales.

La catástrofe del verano pasado mostró que sí se está produciendo un cambio y tiene que ver con las condiciones climáticas adversas nunca antes registradas en Chile que se produjeron en esa ocasión, y que en parte explicaron la magnitud y agresividad del siniestro. La Corporación Nacional Forestal (Conaf) cifró que las hectáreas destruidas por las llamas hasta el 4 de febrero eran de 387.087,49. Es así que una vez concluida la emergencia, hubo muchas instituciones que se embarcaron en la tarea de recuperar las zonas afectadas. Una de ellas es la Fundación Reforestemos, cuya directora ejecutiva, Suzanne Wylie, estuvo en Concepción para exponer sobre la experiencia recogida en la tarea de restablecer los bosques.Contó que este año lanzaron una campaña en ese sentido, para lo cual hicieron un convenio con la Universidad de Chile, institución que colabora con el conocimiento, los planes forestales a implementar y con la identificación de los lugares con mayor valor ecológico o con alto riesgo que haya que reforestar. La fundación se encuentra celebrando que a la fecha ya han logra do plantar más de 32.000 árboles nativos, a través de una serie de voluntariados, y recientemente ganaron un Fondo de Protección Ambiental (FPA), reconocimiento que le permite a la entidad seguir con su labor. Aclaró que los pinos y eucaliptus son especies exóticas y con fines productivos.

Por lo mismo, dijo que tienen que estar igual en el proceso, porque el sector forestal es potencia económica para el país. “En el fondo plantamos bosque nativo en sectores donde existió y se quemó. En loquees la Región del Maule, la U. De Chile tiene centros experimentales de alta extensión de hectáreas, donde tenía pinos y ahora quisieron revertirlo a nativos”, hizo notar.

DIFÍCIL

Pese a todo esto, la publicista afirmó que es difícil reforestar bosque nativo en Chile, porque no hay mucho conocimiento, lo que es un verdadero problema, a lo que se suma que es un tema muy reciente. Por ende, subrayó que hay mucho que invertir en investigación, y en ese sentido el desafío es grande. Aparte, aclaró que hay que tener un gran cuidado con la planta nativa y mucho rigor por las especies invasoras y otras. Además, Suzanne Wylie sostuvo que el problema no se da solo por los incendios, sino que también a raíz del cambio climático, situación que se ha extendido a todo el planeta y ha ido acelerando de una manera impensada la reforestación del bosque nativo, que es la causa más importante de este fenómeno.

“Ahora, solo en la Región de Aysén hay más de 3 millones de hectáreas reforestadas y esas no son solo a raíz de los siniestros, sino que también hay prácticas de colonización de la década de los 70 o excesos de ganadería que han erosionado mucho las tierras”, apuntó. En lo que fue la zona centro sur, sí fue el fuego el que gatilló la implementación de un proyecto de reforestación, el cual, contó la ejecutiva, partió recién en junio de este año, tomando en cuenta que el 2017 era muy complicado plantar, porque había que tener arbustos o planes de manejo con regulaciones. La iniciativa nació con la promesa de asentar 500 mil árboles nativos en tres años, considerando que este número iba a ser menor por la situación vivida. Lo que sí hicieron fue poner 32 mil en el Maule y una cifra muy menor en O’Higgins, donde se llevó adelante un plan educativo en Paradones.

AÚN EN TRABAJO

Sobre la Región del Biobío, la directora ejecutiva de la fundación adelantó que se comenzará a ver ahora, pues cuando nació la idea, la Cmpc, que donó los 500 mil árboles, lo hizo con la idea de partir con la Sexta y Séptima. Por eso, el programa 2018 contempla a la nuestra. “En el Biobío vamos a priorizar áreas silvestres protegidas, lo cual implica a la dirección regional de Conaf, pues con ese organismo debemos definir bien cuáles son las reservas o monumentos nacionales que quiera potenciar. Respecto a las especies, pasa lo mismo.

En el Maule fue bosque maulino, plantamos peumo, hualo, quillay y ma qui. Para el caso de Biobío podría ser bastante similar, pero en cuanto a cuál le vamos a dar prioridad y densidad, es algo más específico que aún estamos trabajando”, recalcó. A pesar de que Chile es un país forestal, Suzanne Wylie estimó que en lo que es la reforestación, estamos recién partiendo. Por un tema de políticas económicas y de prioridades gubernamentales, dijo que se hicieron ciertas leyes que estimularon la implementación de bosque productivo, que son mono cultivos de pino y eucaliptus, cosa que estuvo bien, porque dio un crecimiento económico a estas regiones. Sin embargo, recalcó que recién ahora, en los últimos 10 años, no “hemos hecho cargo de todo este concepto de las plantaciones mixtas y de políticas forestales más sostenibles”.

Aparte, recalcó que la reforestación del bosque nativo tiene que ver ciento por ciento con la conservación y la protección de los recursos naturales, porque en el fondo hay un impacto directo en el medioambiente, pues no solo absorbe dióxido de carbono de la atmósfera, sino que también regula todos los ciclos del agua, previene la erosión del suelo, se transforma en un hábitat natural para la fauna y flora nativa. De ahí que la ejecutiva remarcó que han puesto mucho énfasis en la prevención, invitando a la gente a tomar medidas que son básicas y que se pueden tener como buena práctica en las visitas a los parques acerca de manejo de maleza, por ejemplo.

Recuadro

>>EL TRABAJOLa fundación cuenta con un sistema de trabajo novedoso y eficiente. Es un equipo chico y acotado que funciona con una matriz ubicada en Santiago, que es donde hacen el levantamiento de fondos y difusión. El directorio forestal está instalado en Coyhaique, porque partieron en la Patagonia. Suzanne Wylie indicó que una vez que definen los planes forestales a revisar, como fueron los casos de Maule y O’Higgins, el que diseña el programa es la U. cle Chile, el levantamiento de fondos lo hacen directamente con los privados, que son las empresas que apoyan el proyecto. Una vez que tienen todo eso, van a terceros, como contratistas y expertos de las zonas, donde asumen un rol de coordinación y supervisión.

>>En el Maule fue bosque maulino, plantamos peumo, hualo, quillay y maqui. Para el caso de Biobío podría ser bastante similar, pero en cuanto a cuál le vamos a ciar prioridad y densidad, es algo más específico que aún estamos trabajando”.

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¡Realizamos nuestra primera actividad en la región del Biobío!

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Fundación Reforestemos realiza sus primeros trabajos de reforestación nativa en el Biobío junto a Cargill y estudiantes de Coronel

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