Blog Fundación Reforestemos

02.07.13

Incendios

Cuando estamos utilizando fuego, un par de segundos de descuido bastan para crear una situación irreversible y casi siempre devastadora. Un incendio trae siempre consecuencias negativas, sobre todo si se da en medio de la naturaleza. En la historia de la Patagonia se han conocido muchos incendios que han tenido que lamentar la pérdida de miles de árboles nativos, deforestación, desplazamiento de animales hacia un nuevo lugar para establecerse, entre muchas otras cosas. El último incendio ocurrido en el Parque Nacional Torres del Paine, comenzó el 27 de diciembre de 2011 y duró más de dos meses, consumiendo más de 17 mil hectáreas de bosque nativo. Este siniestro se produjo por el descuido de un turista israelí, quien intentó prender una fogata con papel higiénico. En los últimos 25 años también se reportaron otros dos incendios de importancia en el Parque, que también fueron provocados por turistas extranjeros. El primero comenzó el 10 de febrero de 1985, cuando un visitante japonés dejó una colilla de cigarro mal apagada, que arrasó con casi 14 mil hectáreas. Veinte años más tarde, un turista Checo volteó una cocinilla provocando un fuego que consumió más de 15 mil hectáreas, de las cuales 11 mil estaban dentro de los límites del Parque. Para cooperar con la reforestación del área dañada, el gobierno de República Checa donó 30 mil árboles. Pero los grandes incendios han azotado a la región de Aysén hace más de dos siglos. En 1870, españoles, yugoslavos e ingleses comienzan con una quema de más de tres mil hectáreas, lo que se traduce hasta la actualidad en miles de troncos quemados en medio de los extensos paisajes de la Patagonia. Más adelante los primeros colonos prendieron fuego con el objetivo de volver el suelo apto para el ganado y los cultivos, destruyendo así otras cinco mil hectáreas, ecosistemas y acelerando la erosión del suelo. Esta acción se llevó a cabo ya que la entrega oficial de las tierras, se condicionó a la eliminación de 120 hectáreas de bosque cada uno, lo que se realizó por medio de incendios forestales intencionales. Cómo prevenir los incendios forestales Hay incendios intencionales y otros que se producen por descuido, pero en su gran mayoría, los incendios forestales son provocados por el hombre. Por eso, es muy importante saber cómo prevenir este tipo de siniestros, para que tanto nosotros, como las nuevas generaciones, podamos seguir disfrutando la riqueza de la naturaleza. Ten en cuenta las siguientes recomendaciones que entrega CONAF:

  • Si haces una fogata al aire libre, nunca la ubiques bajo los árboles o matorrales. Elige otro lugar, despéjalo muy bien de pastos y rodéalo de piedras para que el fuego no se propague. Cuando ya no la necesites, apágala bien con agua y/o tierra.
  • Jamás botes colillas de cigarrillos o fósforos en caminos, senderos u otros lugares por donde transites.
  • Si necesitas quemar residuos agrícolas y forestales, recuerda que existen alternativas al fuego. Si aún necesitas quemar, primero avisa a CONAF o a las oficinas receptoras.
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